Sole Muñoz

Poemas de Sol Muñoz

POEMAS

Por Soledad Muñoz

Mi cuerpo nómade es atravesado

por todos los sonidos de la música.

Me muevo lento

Me limpio

Me sumerjo en el útero de la tierra

para nacer nuevamente mujer.

 

El sueño fue  un acto de salvación:

El  cuerpo se desplomaba

sobre el lomo de un gran elefante

y una canción llegaba a lo lejos

 

Las impurezas de un estado de vigilia

me sustrajeron de lo cotidiano

una noche pasó que

la luna se puso en tono magenta

y yo vestida de sonidos y de colores

conjuraba palabras suaves para llegar

a más sueños en donde ya no era nada

solo una forma fragmentada de mis días

 

necesito ver cómo crecen las flores de tu jardín

necesito morir para saber cómo continúa la historia

 

juntábamos en las calles de noche

miradas viejas y tristes

de bebedores aficionados

el otoño ha dejado un dolor secándose

ya no relincho por las noches.

 

 ***

 

Cuando más sea preciso refugiarse en los abrazos

Cuando más se  abran las flores en todos los jardines

No olvidarás nunca las palabras

que fragmentaron tu cuerpo

un hilo de lana roza los párpados

suave cae la punta del hilo sobre los labios

 

Todas las calles del barrio

tienen un perro que ladra

a las bicicletas

todas las calles

tienen niños que juegan a la pelota

y mantienen su inocencia

Todas tienen rejas

todas tienen muerte

todas las calles supuran miseria

amores con resaca

y te despiertas y

la ternura que se extingue rápidamente

tan rápida

como la llama de la cerilla que se apaga

antes de llegar al otro extremo

 

es el tiempo preciso

de dejar todo como está.

 

***

 

Aun no he tomado todas las precauciones para enfrentarme

con la sensata muerte

apenas un soplo

una suave inclinación del cuerpo

y el polvillo desaparece en el aire

algunos restos apenas visibles danzan entre nosotros

caen lentas las palabras sobre la hierba

un suave temblor en las manos

hace música en el poema

buscas en el cielorraso

la imagen de la película

para no olvidar lo que eras

un pájaro

un bosque

un rio.

 

***

 

El jardín ha resistido otro invierno

la necesidad de ver todo cómo se transforma

me ha llevado a lo más profundo del vacío mismo

algunos objetos han cambiado su lugar

y una suave melodía flota en el aire

las paredes vivas proyectan la historia

de millones de años

una y otra vez

una y otra vez

acá adentro se está muy bien

no existe el lenguaje

no existe el cuerpo material

no existe el tiempo ni el espacio

no existe dios

acá Dios no tiene nada que ver!

es la belleza misma de la que estamos hechos

una tela

un tejido

un polvillo

un resplandor

había olvidado quien era:

una nube errante, rebelde y solitaria

que se estremece dando el gran salto

 

pero afuera ellos se esfuerzan

por seguir muertos en su voluntaria quietud

son sólo el alimento de un orden

que no existe:

todos quieren ser el fruto de ese árbol

todos quisieran vivir y ser memoria

a veces mi despiadado humor hace silencio

cuando las palabras se caen a pedazos

no soy más que otra parte de esa mujer

que cuida un jardín

que resiste otro invierno.


Más de Soledad Muñoz:

Libro Veinte y una velocidades 

Lectura onlineDescarga Directa en pdf

Columna de Pablo Grasso en “El Vueltero” (Radio Universidad)


Soledad Muñoz (Mendoza,  1979) trabaja como docente y empleada de comercio. Ha participado en diversos recitales de poesía. Publicó “Movimientos” (2013), “Veinte y una Velocidades” (Proyecto editorial Itinerante / Mar Adentro, 2014), y participó de la antología “Lo oscuro trabaja” (Carbónico Ediciones, 2015).

Foto: Pauline Vignoud

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