3 poemas sanjuaninos

Tres poemas

Por Reina Jimena Sosa

Psicóticos violentos

Leucémicos, depresivos. Callejeros y rotitos. No son mares. No son lagunas.

Vórtices de adicciones y desolación. Psicóticos, violentos, perdidos.

¿Tu mamá no te quiere? Mejor.

Tembleques. Mentirosos llenos de furia.

¿Tus hermanos murieron? Mejor.

Y así, al borde del suicidio, lastimaditos, medio inválidos. Anémicos. Pobres. Con trastornos. Afuncionales.

¿Tus amigos te golpearon? Sana… sana…

Irritables con tendencia al llanto. Con costritas. Para que les arda el jabón y el merthiolate. Sana… Con puntos supurando para que yo les friegue la costura.

Tal vez sólo así pueda exigir un beso, un gesto de agradecimiento.

Pantalón caído, mangas deshilachadas y tonsurados por las patadas del padre. Medias lunas rojas en los ojitos, sana sana y noni.

Maniacos desde la primaria, con los dedos retorcidos y la boca moradita.

Rotito, ¿a quién sino a mí vas a destrozar?

No son mares. Para eso estoy yo.

 

Mujer que sale a mojar ladrillos

Ya se le deshizo un embarazo por trabajar en la construcción.

Carga, descarga.

Barre.

Agiliza, ahorra, alcanza. Hace pilas de ladrillos.

Agua, arena, ripio y lo baldes al esposo. Hace tortas los fines de semana y cuando llueve les  plancha a las señoras de los mineros.

Hace con la cuchara las juntas bonitas.

Hace de tablón.

Elige las mejores caras y las acomoda rápido.

Pero no corre la regla. No llena ninguna columna. Ni toca los planos, no lo hace el marido…

Dice que gracias a dios no la dejó sola después de perderlo.

Lleva la carretilla, las agujas entre las vértebras se me han torcido, lava las cucharas, lava las palas, el crrrajj del raspado no se va jamás, junto los escombros, los hilos rojos se me destejieron adentro, un hijo con olor a carnicería.

El frío es un martillazo. El calor, media tonelada de cal.

Hoy moja la pared que ayudó a levantar ayer. Me pregunto si cobrarán mitad mitad. Si es propietaria. Si el marido enconfra y le enseña. Si quedó bien después de la infección.

Si querrá otro bebé con las mismas ganas que el marido quiere un ayudante.

Encontraron mi historia clínica

La habían perdido los pasantes se incendió el archivero una empleada psicótica se la habría robado. Pero hoy volví a buscarme en esa biblioteca infinita de gente rota. Te piden DNI. Le sacan la carátula y las hojas importantes y te prestan los naipes con suero y sangre que te hicieron firmar cuando estabas derrotada en las camillas.

Salga al patio y en el kiosco le sacan copias vaya y venga rápido no mezcle nada no se robe su apéndice su quiste su hueso.

Y mientras la señora del kiosco cabina golosina te fotocopia el electro del pánico le prepara un sánguche al novio de una parturienta.

La copia cuesta un billete por hoja pero al fin me tengo.

Que hagan ellos lo que quieran con el original.


Reina Jimena Sosa Trabaja en escuelas donde se ilusiona que enseña a escuchar, leer y escribir, a hacer láminas y a rimar sin juntar mundo y vagabundo. Nació en la plaza miserere del Once pero aprendió a hablar en San Juan. Escribe, baila y toca en Flores Negras. En 2014 la Conmebol de San Petesburgo editó sus poemas de Proyecto Toro. Fondo de Cultura Ecológico publicó “Demián” en 1994, y tuvo que exiliarse en Pie de Palo, San Martín.

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